7 de febRero de 2025 

Febrero Slow: Desarrolla un estilo de vida consciente



“La lentitud es una forma de resistencia a la aceleración de la vida moderna.” — Byung-Chul Han, filósofo y autor de La sociedad del cansancio

Vivimos en un mundo que se mueve a una velocidad vertiginosa. Cada día parece exigirnos más: estar disponibles todo el tiempo, responder rápido, producir sin pausa y aprovechar los 1,440 minutos de cada día como si fueran una carrera contrarreloj. Esta urgencia constante tiene un precio: nuestra salud, nuestra tranquilidad y la capacidad de disfrutar el momento presente.


¿Qué es Slow Life?

El concepto fue popularizado en 2008 por Carl Honoré en su libro Elogio de la lentitud. Su planteamiento es simple y profundo: no se trata únicamente de “ir más despacio”, sino de vivir con mayor conciencia, disfrutando el presente en lugar de correr sin rumbo claro.
Slow Life propone un estilo de vida que:

⦁ Prioriza la salud física y mental.
⦁ Nos invita a apreciar los pequeños placeres cotidianos.
⦁ Genera atención plena sobre lo que hacemos.
⦁ Favorece un equilibrio real entre trabajo y vida personal.

Es un recordatorio de lo esencial: reducir la velocidad nos permite reconectar con nosotros mismos.

Beneficios del Slow Life para la salud

Diversas investigaciones respaldan esta filosofía. Algunos beneficios comprobados son:
✔ Reducción del estrés y la ansiedad
Promueve un estado mental más calmado, ayudando a contrarrestar los efectos de la sobre exigencia laboral.
✔ Mejora de la salud física
El Instituto Benson-Henry de Medicina Mente y Cuerpo (Harvard) ha demostrado que adoptar un estilo de vida más lento:

⦁ Reduce la presión arterial
⦁ Mejora la calidad del sueño
⦁ Favorece relaciones sociales más plenas

✔ Mayor concentración y memoria
La atención plena cultivada por Slow Life fortalece la capacidad de enfocarnos en el presente, lo cual mejora la claridad mental.

Algunos ejercicios que para implementar el Slow Life 

⦁ Herramientas como mindfulness, la contemplación o una sencilla relajación. Destinar unos minutos al día a tener estos momentos de quietud, puede ayudarnos a desarrollar un estado mental optimo. 

⦁ Practicar “baños de bosque”, caminar muy lentamente y de manera consciente entre árboles (puede ser un jardín, un parque), darnos la oportunidad de admirar los matices de colores, las texturas, los olores. Cargarnos de la energía que proporciona el contacto con la naturaleza. 

⦁ Simplemente sentarse, y observar las cosas que tengamos a la mano, identificar las diferencias de color, de peso, de textura. 

Consejos prácticos para profesionales de capital humano  

⦁ Fomenta la desconexión digital. Promoviendo el uso consciente de la tecnología y estableciendo horarios que regulen el uso de correo electrónico. 

⦁ Crear espacios de bienestar, áreas verdes, impulsar programas de mindfulness y yoga. 

⦁ Difundir actividades de Slow Life, mediante talleres sobre gestión del tiempo y manejo del estrés.  


Te propongo el siguiente desafío para implementar Slow life, durante el mes de febrero, en dos actividades rutinarias: 

⦁ Lavarse los dientes de manera consciente. Se consciente de cada acción, del sabor de la pasta de dientes, de la sensación que produce su contacto en tus dientes y boca. Solo está en el presente, sin pensar en los pendientes por resolver a lo largo del día. 

⦁ Conduce de forma consciente. Cultiva una mente de principiante, en la cual cada día redescubres el acto de conducir.  Está totalmente presente y atento mientas estas en el volante. ¡Enfócate en la experiencia sensorial! 
 
Te invito a unirte al movimiento Slow Life y a compartir tus experiencias en los comentarios. ¿Cómo has empezado a desacelerar tu vida? ¿Qué beneficios has experimentado? 
 
 ¡Juntos podemos crear una comunidad de personas que buscan vivir con más plenitud y bienestar! 

Consultora Ana Nieto
Bienestar integral